martes, 12 de agosto de 2008

Un viejo amigo... el insomnio

Otra vez por acá, llegó el 1 de mayo, silencioso y acompañado, por sus eternos e inconfundibles secuaces. Al principio no quise darles lugar pero me ganaron.
Son largas horas en que parece que voy a dormir ...pero en unos pocos minutos vuelvo a estar como al mediodía con los ojos abiertos y despabilada.
Vuelvo a intentarlo y otra vez lo mismo. Así por horas, hasta que se hace de día.
Durante el día, aunque me venza el cansancio, trato de no dormir. Así tengo un acelere que ni yo puedo dominar.
Hoy por hoy, decidí enfrentarlos de otra forma. No voy a hacer el día tan corto y la noche tan larga, aunque Alfredito sea tempranero: a él le gusta cenar e irse a dormir a las diez. Yo no puedo; en cambio, leo, miro tele, escribo y me preparo para dormir a la madrugada, sin tanta radio ni noticias que me angustian más.
Esta noche, además de escribir, pasé revista a todas las fotos de la temporada alta y eso me alegró mucho.
Veremos qué pasa...

1 comentario:

Anónimo dijo...

tranquila, gordita... mucha valeriana y melisa, buenas novelas y el cariño de alfredes por siempre... te queremos mucho y que venga el sueño a borbotones!!!!