martes, 12 de agosto de 2008

Fin de la temporada alta

Sí, duró algo así como cuarenta días, volvimos a estar casi todos, ya que sólo faltó María, con períodos más intensos y otros más relajados.
Lo valioso fue el encontrarnos, los mates, la comida, los paseos, las charlas, las pelis, la canasta, pero el premio de oro se lo lleva Facu: un bombón de chocolate y dulce de leche con chispitas de alegría. Siempre alegre, feliz, con una mirada de gordito bueno y comprador. Loco por su mamá y su leche, por su hermana y no hablemos de su papá. Aprendió a reirse con el abuelo, a pedirle con miradas que lo parara y que lo "batiera " al mejor estilo Alfredo. De la abuela aprovechó el acolchonadito para dormir en brazos y de todos logró el objetivo: brazos, brazos y más brazos.
De Viole ni hablar porque cualquier cosa que digamos resultará poco: entusiasta, compradora, dulce y trabajadora... si se doblaba la ropa y quería hacerse la cama, Dios mío, que le dure.
Mucho frío, tormentas de nieve y lluvia, hicieron que los mayores pudiéramos encontrar el espacio para la charla, los sinceramientos y sobre todo para llenarnos de nosotros hasta que nos volvamos a ver.
Qué bueno que se puede dar así, salpicado y con cada uno en especial, sin el amontonamiento de otras épocas en que la presencia "masiva" hacía que algunos ni se notaran o no se sintieran presentes.
¡ Esta fue una gran temporada !

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