Atrasada, atrasada,
muy atrasada
la nieve blanqueó el jardín,
el paisaje, la vida
por segunda vez en estos días.
Un blanco profundo, continuo
pinta las ventanas y enfría el alma.
La ciudad y sus accesos
están colapsados como mi corazón.
En verdad el mío
está en el fondo del dolor;
uno que me invade desde adentro
y va dominando mi ser
sin piedad, tristeza, desazón.
Así tengo el alma sin color,
afín al paisaje,
teñida de blanco y negro.
2 comentarios:
Pero qué pasa hermosa?
Tener el alma del color del paisaje es muy wertheriano y romántico, pero no siempre es bonito...
Te queremoooooooossssss!!!
arriba!!!!! que se viene la primavera!!!
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