Es invierno en Bariloche, la región de los lagos y montañas, estación de lluvias, por ende todo pasa por el clima, la temperatura, la calefacción, el abrigo...incluídas las alternativas de salir o preferir quedarse leyendo o lo que se te ocurra puertas adentro, calentito y seco.
En esta perspectiva, la lectura tiene primera línea, de todo, y hoy le tocó el final a
LAS MAESTRAS DE SARMIENTO de Julio Crespo.
Qué buen libro, antológico, con una narrativa histórica para destacar sobre todo si los que enfocamos somos fruto de esa generación de maestros que arrancó allá por 188... y que parace haberse extinguido, según mi querido Santiago, que mucho sabe de esto.
No quiero entrar en juicios de época ni de personajes que sin duda tienen lo suyo, pero sí me hago cargo de este esentimiento de tristeza por ver revivida la época...falta educación, estamos divididos y nos agredimos como si no fuéramos todos argentinos, por ahora y todavía, con minúscula.
Hoy día estamos otra vez así, enfrentados, con niños y jóvenes sin perspectiva, pero aún peor pues la política ahora - ¿y antes? - es para enriquecer las arcas personales.
Pues esto me gusta del libro, que no me agregó conocimientos históricos, sino que me permitió volver a pensar en la educación como instrumento de argentinidad, unidad y democratización.
Gracias a María del Carmen y a Mery, por el regalo.
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