lunes, 3 de mayo de 2010

En el esplendor del otoño de la vida

Seis meses, cuánto tiempo encierran la alegría y la nostalgia.
Las visitas, los recuerdos y los viajes, otra vez, son las que completan la vida de jubilados.
No en vano las preparamos con tanta ilusión y ahora las recordamos en las fotos, los regalos, las palabras que atesoró el corazón y las que la memoria puede recordar.
Cada etapa de esta nueva vida surge espontánea y fresca, casi casi como aquellas de la juventud, salvo que ahora cada una tiene otro sabor, mejor...no sé, tal vez más pensada, más sentida y deseada, con más tiempo y menos rollo. Porque a aquellos preparativos y deseos, hoy, les siguen otros no menos nuevos pero iguales y, oh casualidad, con el mismo deseo insondable del encuentro.
Cuando llegamos a Bariloche, en el 2007, entre muchas cosas me deslumbró el otoño, su luz, los colores, los cambios de la naturaleza, esa transformación silenciosa y diaria con un calendario en la mano y la vida menguando.
En ese momento aprecié la estación recién descubierta , los amarillos intensos, los rojos increíbles, y los ocres suspicaces, con la mirada de quien habiendo trabajado siempre durante su curso no registraba más que eso: un tema de estudio y enseñanza, pero para nada llegaba a la vida.
Ahora, sí recién ahora, en este otoño descubrí su cambio silencioso y real para dar lugar no al fin de la vida veraniega, sino al comienzo de una nueva etapa inveranal con olores, colores , sonidos y hasta sabores distintos, ricos y perdurables. No tiene menos brillo que la primavera, es distinto, intenso y seductor...como la vida.
En esta etapa, nuestra vida no es menos rica que cuando éramos jóvenes, es diferente y cuando se llega a este momento otoñal es como si se llegara de un largo viaje, se miran las fotos, se recuerda el itinerario, se contemplan los recuerdos y se cuentan las aventuras con otra mirada, de otra forma, pero con el esplendor y la dicha de haber tenido el corazón a pleno y de saber que el próximo, lo próximo, será brillante, como la primavera.

2 comentarios:

Osos dijo...

cada vez irás reconociendo más los detalles de tu nuevo "hábitat"!!! jejej

Magda dijo...

Es como si viera la naturaleza por primera vez, con una nueva mirada.