miércoles, 2 de septiembre de 2009

Llegamos a setiembre y preparamos el fin de año.






Estamos de regreso...sí, en casa con 5 grados bajo cero y en la cama. Ayer partieron María y Javier de regreso a Buenos Aires y en breve a Madrid. Qué reencuentro maravilloso con una hija nueva, simple y más reposada, con la que tuvimos maravillosos días de alegría. Ni hablar de la visita de Diego y Flor, que además de acompañarnos en jornadas bellísimas nos hicieron famosos en el pueblo por las visitas de la ambulancia.
Terminaron esas increíbles visitas de los hijos y los felices nacimientos, por este año, y empiezan los preparativos de fin de año.
Otra vez solos, con el frío, el jardín y la vida llena de comida innecesaria pero gratamente compartida con los seres queridos. Ahora: dieta, dieta y más dieta. Seguramente esta decisión dure poco, pero es más que nada. Líquidos, frutas, verduras y poca carne. Veremos...
El nuevo proyecto es increíblemente loco pues quiero festejar mis 60 años en un lugar distinto, otro escenario, otra realidad, voy a festejarlo en...estamos decidiendo ¿sólo una vuelta por Buenos Aires? ¿sólo Buenos Aires? y recibir el año nuevo en Bariloche, me parece poco...necesito que sea de lo más, para no sentir los años que voy a cumplir. A muchas de mis amigas mayores que yo, y otras no tan amigas les picó fuerte y ni quisieron festejar; en cambio, además de festejar quiero disfrutar...¿dónde? Si todo lo que me pasa por la cabeza se nos da, la felicidad sería enorme, sobre todo porque lo haríamos los dos juntos. Aunque hay días en que lo mataría, lo...bueno mi vida está con Alfredo, pero que ansioso y nervioso, por Dios. Sin embargo, juntos es como hicimos todo y aunque a veces gruñamos, juntos es como sentimos la vida.
El sol que inunda el cuarto y la bella mañana que se presenta fría, límpida y transparente son presagios de buenos augurios, no sólo por el clima sino por la luz que nos inunda.
¡ Dios, que este tiempo de bondad nos encuentre siempre unidos en la distancia !

1 comentario:

Flora dijo...

Quién te dice que el festejo sea en un lugar muuy muuuy lejano...
Besos enormes a los dos abuelos más felices del mundo!