miércoles, 27 de agosto de 2008

Alfredo Emilio Fernández, su tarea docente


Ayer nos comunicaron que el viernes 26 de setiembre, en Buenos Aires, le entregan a Alfredo, mi marido, el compañero de treinta años de mi vida, el premio del Divino Maestro, el más alto honor a un docente de un colegio católico.
Y no es para menos, después de cuarenta y nueve años de docente, si 49 años de docente, en este tiempo de descanso también le llegó el momento de sonreir satisfecho por la tarea cumplida ...y reconocida.
Vibró cada momento, entendió cada minuto de esos años; se desafió a sí mismo ante las adversidades y aprendió a ser mejor cada día.
Escuchó a todos los adolescentes que compartieron esa aventura, los acompañó en todo momento, sintió con ellos las alegrías y las desesperanzas de crecer.
Su existencia no fue vana y en la medida que dio lo mejor de sí, logró manifestar la grandeza de su alma.
Hoy, después de tanto camino, en su amada Patagonia, cosecha esa siembra con calma, comprensión y gozo.
Dios te bendiga querido Alfredo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

FELICITACIONES!!!!!
No podemos decir más que las maravillosas palabras de tu compañera de aventuras... Te merecés esto y mucho más!!! Te queremos